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MALDIVAS EN TIEMPOS DE COVID

 

De ALBERTO MAESTRE FUENTES

Después de dos años sin regresar a Maldivas, decidimos pasar este último Fin de Año allí.
Realmente desde que estalló la pandemia no había realizado un viaje al exterior. La situación mundial era grave y requería prudencia.
Con la vacunación comencé a realizar pequeños viajes, pero siempre, dentro del Estado español.
Ocasión para visitar lugares que hace tiempo no regresaba y, de nuevos, como Asturias y Cantabria.
Finalmente, viendo que la situación parecía mejorar y que Maldivas era de los países que más seguridad nos ofrecía, volamos de nuevo hacia allí.
Era nuestro tercer viaje, y esperemos que no sea el último a este paraíso. Además, como las otras ocasiones, volvimos a la misma isla. Kudafushi en el atolón Raa, a 45 minutos en hidroavión desde Male. Muchos se preguntarán el porqué de repetir país y, más aún, atolón e isla. La respuesta es sencilla. Maldivas te ofrece todo lo que esperas de un país tropical y mucho más.
Ambiente en sus islas habitadas. Una capital llena de vida. Una excelentes infraestructuras. Seguridad y amabilidad.
En el terreno turístico. La profesionalidad, hace de esta República del Océano Índico, uno de los destinos más valorados del mundo. Y no es de extrañar.


En Kudafushi Resort & Spa, estás como en casa. Desde el primer viaje a este, no hemos querido cambiar, pues tenemos todo lo que necesitamos. Un equipo que siempre responde con una amabilidad extraordinaria y eficaz, a cualquier contratiempo o sugerencia que se le pueda solicitar.
Todo está preparado al mínimo detalle. Pero Kudafushi Resort & Spa, no es solo disfrutar de sus excelentes infraestructuras, gastronomía y alojamiento. Con esas aguas cristalinas llenas de vida que te invitan cada momento a sumergirte en ellas.
El que estemos tan bien allí, es porque te sientes libre, sin que te veas obligado hacer nada que no te apetezca.
Como en otras ocasiones parece que en las playas de la isla estes solo. Sabes que detrás tienes a un equipo que vela por ti las 24 horas del día.


En esta ocasión Roberto, originario de Cerdeña, (Italia) fue el que nos recibió y se encargó que nuestra estancia fuera, maravillosa. Y vaya si lo consiguió. El único contratiempo resultó que un día antes de volar a casa, es que di positivo en la PCR obligatoria para poder abandonar el país.
Roberto fue el encargado de llamarnos y comunicarnos que, siguiendo las normas de Maldivas, teníamos que estar en cuarentena 15 días y, pasados estos, volvernos a someter a otra PCR.
Nos dio la opción de quedarnos en Kudafushi, pero en una cabaña overseas. Es decir, encima del agua.
La otra alternativa es que nos podrían trasladar a otra isla, preparada para albergar personas positivas de COVD, para realizar la cuarentena.


Finalmente, decidieron que nos quedáramos en Kudafushi.
Las palabras tranquilizadoras de Roberto y tal como nos transmitió la nueva situación, nos fue de mucha ayuda, en esos momentos de máxima preocupación. El traslado se efectuó, casi inmediatamente, desde que nos lo comunicaron y acabamos de pasar la noche en la nueva cabaña, aturdidos.
Los primeros días fueron de sorpresa, nervios e incertidumbre, puesto que el dolor de cabeza y tos no pasaban y temíamos que la enfermedad se manifestara de forma más virulenta.
Roberto nos puso en contacto con la compañía de seguros, la embajada de España en Nueva Delhi, que es la que también está acreditada ante Maldivas y el Consulado Honorario español en Male, para que pudiéramos resolver distintas tramitaciones burocráticas. 
Debo señalar que, tanto la embajada de España en Nueva Delhi como el Consulado Honorario de España en Male, la atención fue buena, pero exclusivamente atienden en inglés. Sorprendente pero cierto. Nosotros no tenemos problemas en comunicarnos en dicho idioma, pero que llames a estas misiones diplomáticas españolas y no entiendan castellano, te da que pensar.
Los días fueron pasando, y al constatar, que no empeoraba y que iba disminuyendo los síntomas, fuimos aceptando la nueva realidad. Cada día nos dejaban las comidas en la puerta, después de haber escogido, por wasap, lo que nos apetecía. Y qué decir de las atenciones.
No faltó el día que nos preguntaban qué tal nos sentíamos. Si necesitábamos alguna cosa en especial.
Realmente, cuando te encuentras mal, prefieres estar en tu casa, pero Kudafushi casi logró que lo fuera.
Finalmente, en la nueva PCR dimos negativos y entre el equipo de la isla, Cristina de TUI, Mireia de Viajes el Corte Inglés Consell de Cent y Etihad Airways, logramos regresar el mismo día que nos dieron el resultado.

Ahora nos quedamos con el recuerdo de los días que estábamos bien y de vacaciones, libres por toda la isla, pero también con todos los mimos y detalles que tuvieron Roberto, Ibrahim, Liz, entre otros, cuando no estábamos tan bien. Volveremos a Maldivas y, por supuesto a Kudafushi.

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